viernes, 29 de agosto de 2008

El RoCe De Tu MaNo

Una reunión de amigos. Viejos y nuevos amigos, entre risas y miradas pasan la noche de un día en un año cualquiera. Los viejos amigos cuentan sus historias, los nuevos intentan conocerse. Existen complicidades entre ellos, existen gestos de confianza, secretos entre miradas.
La noche pasa entre copas, entre canciones y bailes. Las confianzas se hacen mayores, y las muestras de cariño se hacen mayores.
En unmomento cualquiera, se produce un roce de manos entre ellos dos. El tiempo se detiene para ella, la noche comienza para él. En ella afloran los nervios, al sentir cómo ese timido roce de mano, se convierte en una dulce sujeción de ésta. Él desea estar con ella, pero la verguenza por ahora, tan sólo le da permiso para acariciarla la mano y ahcerla cosquillas en la palma. Para ellos no existe nadie más, disimulan entre los amigos, pero no se sueltan las manos. Él se va cambiando de posiciones con mucho disimulo para poder agarrarla de la cintura, ella desea irse de alli y estar a solas con él.
Se acercan chicas a él, y la suelta. Ella siente que se va una parte de su cuerpo, siente que la abandona, pero tras cinco minutos que es lo que dura la conversación con ellas, vuelve a sentir el calor de su mano. Una sonrisa aparece en su rostro, y su mejor amiga se da cuenta. Con tan sólo un par de miradas y de guiós, comprende lo que sucede entre ellos dos.
Él comiena a arrimarse más a ella, siente su torso sobre su espalda, y apoya su cabeza sobre su hombro. Con un tímido beso en el cuello, la coge por la cntura de nuevo y la empuja hacia la salida del bar. A los amigos no dan ninguna explicación, tan sólo un "luego volvemos", les da a entender todo lo que ellos quieren saber.
Salen del bar y no cruzan ni una sóla palabra, el tímido roce de una mano, ahora es un caminar agarrados de la cintura. Avanzan por las calles, hasta llegar a un lugar desde donde se puede apreciar la luna bañada por el mar.
Él se pone frente a ella, no median palabra alguna, tan sólo gestos y miradas con las que se dicen más que con mil palabras.
Él coloca su mano derecha en la mejilla de ella, la izquierda se pierde por su cuello... se arriman sus labios, se juntan sus bocas y por fin, logran darse aquel beso que deseaban. Se entrelazan sus lenguas, se mezclan sus salivas, se hacen uno en un beso y mil caricias... El tiempo no les importa, sus móviles suenan y ellos no los escuchan, sólo quieren conocerse con las palmas de sus manos y sus labios, quieren ser descubiertos por el amanecer...

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